
amén,
el equívoco como un dardo, atravesando los ojos del lobo.
y el lobo como una orden de luz saltando de coche en coche,
lengua que arrastra y dibuja con su llanto en las calles la razón del poema:
través del barro obsceno de esta madrugada azul como las hebras del día,
través de los meses que caen del calendario como cuchillas de plata
en el fantástico empeine dorado de cada uno de tus pies.
sabes, segmentaria, esta niebla es la secuela
del aliento de las larvas
sobre la nuca del monstruo.
amén, para siempre, así
sea.
escuchando: balago.
fotografía: furia.
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