8/2/12

Belphegor.




No hay pájaro cantor sobre la curvatura interminable del anciano que busca el consuelo de la mano fría, de la basura, del emir decapitado de esta enorme soledad.

No hay esperanza para los pobres de corazón, porque han maquillado con hígado fresco la podredumbre de las bestias.

Hombres y mujeres arrullándose en la sombra, cartílagos sobre la ofensa: objetos en las manos
de las huestes de Belphegor.